Me acusan de rabiosa y agresiva, me
recomiendan que le baje a mi fuego, me acusan de generalizar cuando me refiero
a temas de opresión, ya sea de clase, raza o género, ya me lo esperaba.
El tono de mi voz o el significado de mis palabras,
es decir; la sintaxis o la semántica de
este discurso.
Lo entiendo, es una costumbre, una muy mala y
cobarde costumbre de la tradición patriarcal, esto de acusar a la mujeres de
histéricas, locas, agresivas, putas, brujas y cuantas cosas se les ocurriera
para deslegitimar su discurso, su postura y peor aún poner en duda su
inteligencia, porque está les asusta.
Estúpidas, brujas o putas.
Lo entendí, por eso estoy aquí y no pienso bajarle a
la contundencia de mis palabras porque les resulten violentas, violencia la que
nos ha tocado soportar a lo largo de la historia, violencia la que nos acecha.
Un día alguien me dijo: quítate la capucha, no es
para tanto.
Y ahora estoy apretando más fuerte mi fusil-lápiz y
usando la academia como un trampolín para portar la capucha de la lucha
antirracista, antripatriarcal, anticolonial y antifascista
Mis nombres, Kelly Patricia, Ortega Herrera, mis apellidos. Nací en una montañita ubicada en el caribe colombiano, campesina por herencia y convicción política, negra y mujer, para decolonizar mi cuerpo, como defensa ante la racialización y la sexualización blanca y colonial.
Investigó desde la etnografía, la auto etnografía y la acción participativa, como etnoeducadora, educadora popular y lideresa política. Investigo analizando realidades, problemáticas comunitarias y escolares, estructurando colectivamente proyectos pedagógicos y sociales para la comprensión, atención y gestión de estos. Investigo sistematizando, dinamizando y archivando el seguimiento y resultado de estos procesos, como ganancia para la memoria, pero también como producción de saberes propios, válidos y no ajenos al testeo del método científico tradicional, sin limitarse a él.
La lucha colectiva mi bandera, la palabra mi guía, el fuego y la digna rabia mi mantra para seguir las rutas de la utopía. Petricor me nombro en la escritura y la creación que intento,para no perder la ilusión y la ternura, portando con rebeldía la capucha de la desobediencia frente a las lógicas de la enajenación y la opresión, incluso en la academia.
Como maestra promuevo una pedagogía feminista y
antirracista, asumiendo una postura pedagógica que descolonice y
despatriarcalice los saberes, las aulas y sus dinámicas, por ello, viaje
kilómetros de distancia a realizar la
maestría en Estudios de Género y Cultura en la Universidad de Chile, buscando
afinar las estrategias investigativas y académicas, para seguir
abordonando y develando las cuestiones
relacionadas e interseccionadas entre la
educación, el género y la raza, y seguir trazando el camino para que otras
mujeres y niñas transiten hacia la liberación.


