NO SOY VÍCTIMA, SOY MILITANTE

Me hizo sentido, me hace tanto sentido que la siento mía, me acompaña, me
resuena cada vez que me miran con lastima, cada vez que siento rezagos de falsa
solidaridad y SORORIDAD ausente y vacía, o el mal llamado racismo “positivo” cuando
dicen: “pobrecita la estás pasando mal”.
Ningún pobrecita, no cuento mi versión y mi relato buscando despertar
lastima, no busco victimizarme y mucho menos revictimizarme, o que alguien lo
haga, porque NO SOY VICTIMA, SOY MILITANTE.
Precisamente la militancia política es la que me ha llevado a hacer de mi
experiencia un lugar de enunciación, a usarla y exponerla como herramienta de
denuncia ante lo que me atraviesa. Pero más allá de eso, lo que viven miles de
personas, no solo en este país sino en el mundo, me refiero a los fenómenos que
he mencionado explícitamente y entre líneas: racismo y xenofobia, clasismo,
sexismo y acoso.
Pero, ¿de que soy militante?
Soy militante de mi propia rebeldía y de la palabra. porque entendí que este es el lugar más digno para la existencia en un mundo jodidamente injusto, resistirme a caer en la indiferencia, resistirme a ser arrastrada por la corriente, es mi militancia, eso implica resistir en el día a día, perder relaciones, amistades e incluso familia a causa de las ideas y los filtros con los que se mira el mundo.
No se puede hablar de lo banal, de lo común, sin pensarlo, sin reflexionarlo, sin preguntarse el por qué, buscando sus causas y consecuencias, ya no dejo pasar detalles. Puede resultar agotador, pero no encuentro otra forma, siento que no hay vuelta atrás.
Milito en las ideas colectivas de la resistencia cimarrona, las ideas
libertarias de mis ancestras y ancestros, me reconozco en las colectividades de
las luchas muchas, que aunque parezcan distintas todas se encuentran en la
misma trinchera de resistencia frente a la opresión.
Milito en la escritura y la existencia misma.
NO SOY VICTIMA, SOY MILITANTE.
Es preciso resaltar que la figura de victima ha cobrado un carácter
político, que debe prevalecer más allá de la imagen de indefensión y sumisión en
la que a veces se diluye para despolitizarla, las victimas merecen ese lugar de
reconocimiento desde el que luchan por la reivindicación, el resarcimiento de
sus derechos y de la memoria. Reconocer el carácter político de esta figura,
nos hace pensar en el NUNCA MÁS, NI UNA MENOS, POR NUESTRXS MUERTXS NI UN
MINUTO DE SILENCIO… y otras tantas consignas que nos acompañan para ensalzar la
memoria de víctimas y militantes.
PERO YO NO SOY VICTIMA, SOY MILITANTE.
PETRICOR